Fraternidad Internacional de Hombres de Negocio del Evangelio Completo
Vencemos por la sangre del Cordero y por nuestro testimonio (Apocalipsis 12:11)

Nuestra Misión: dar testimonio de lo que nuestro Señor Jesucristo hace en nuestras vidas, por todos los medios disponibles; lograr que todos los hombres cambien sus vidas por medio del poder del Espíritu Santo de nuestro Dios.

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TESTIMONIOS

testimonio de liberación

Miírcoles, Marzo 03, 2010

Una Entrega Total

Cristo es el todo y en todos…parece ser que esto es algo para tener en cuenta en nuestra entrega incondicional y absoluta, Dios recibe y cuidara esa entrega y nos ayuda a mantenerla, en esta entrega existen dos seres, Dios y yo, Dios el eterno y omnipotente y yo un natural y limitado…Dios quiere que confié, cada día seré guardado en su amor, y vida brotara de Él para mi, momento a momento
Existe un vida con algo mucho más grande que las propias dificultades y eso son los imposibles que nos tocan enfrentar, pero por la Gracia de Dios, por el poder de Dios, por el poder de su Espíritu en su vida los imposibles se convierten en posibles en El, y es a esa vida a la que hemos sido destinados, una vida posible para nosotros sin imposibles
Es posible una buena calidad de vida, teniendo estas dos cosas en cuenta, la primera una buena conciencia delante de Dios día a día, y la segunda es vivir en compañerismo con Dios día a día, por medio de su palabra y de oración, esto en pocas palabras es entrega absoluta
Dicha vida tiene dos aspectos, uno nuestra entrega absoluta a Dios para que haga en nosotros lo que es necesario hacer, y por el otro lado está el permitir a Dios que el obre lo que quiere obrar en nosotros
Así resultaremos diciendo, por tu gracia deseo hacer tu voluntad en todas las cosas, que aun ni lo que diga no sea sino para tu gloria, no digamos lo que haga, que mi corazón no tenga ningún apego, resentimiento u odio, sino que lo que tenga dentro de el, sea todo para tu gloria
Que puede hacer Dios con una vasija que se rinde totalmente a Él, pues Dios desea bendecirlo de tal manera que sobrepase toda expectativa, porque ni ojo vio, ni oído ha oído lo que Dios tiene preparado para los que esperan en El
Dios nos desea separados del mundo, pues el mundo odia a Dios, y de todas formas el mundo ya está condenado, y no de forma religiosa, sino de forma sabia y con sentido común, es decir estar en el, pero no dejarse gobernar por él, en la forma como el mundo busca gobernarnos sino ahora nosotros somos gobernados por Cristo Jesús, la falta de rendición a Dios puede estar deteniendo bendiciones que usted espera y que Dios desea darle
Acepte la enseñanza que el bien no habita en mi carne, y que nada le podrá ayudar excepto la nueva vida en Dios
Hay poco poder porque hay poca consagración y poca devoción, hace falta una entrega absoluta
Cuando realmente se anhela ser liberado del poder de la vida egoísta, del poder del yo y de la carne, y se anima a dejar todo a los pies de Jesús, ahí es que comienza su liberación, porque solo en Cristo hay libertad, por ello es que la enseñanza que Dios nos da es que la muerte fue el paso a la gloria, y el rendirnos a Él, es morir a lo nuestro, así como la cruz fue para el nacimiento de la gloria eterna, también para nosotros puede significar eso, así que permitamos que la muerte sea la cosa más deseable en nuestro caminar mientras permanecemos en comunión con Cristo
Confié en El, entre en la dimensión de la fe, sabiendo que Cristo vendrá a nosotros por el poder de su muerte y por el poder de su vida y que es el Espíritu Santo el que revelara a Cristo en nosotros, crucificado y levantado para vivir en gloria en cada corazón
Un tema para compartir.

Autor. Enrique Escobar Najarro.

En anhelo de mejorar nuestro Liderazgo.

Org. Hacia la Cima
Email. hacialacimafihnec@gmail.com
http://www.fihnec.org.
Publicado por Org. Hacia La Cima el 03/03 a las 12:11 PM
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Miírcoles, Octubre 01, 2008

Como Resolver Problemas Economicos

Más allá de lo básico esta lo profundo. Más alla de lo que nuestros ojos ven, está la raíz. Muchas veces no miramos la raíz sino que nos entretenemos en los frutos. La vida con problemas económicos, sólo revela que algo interno no ha sido corregido.
La perdida de un principio puede afectar la ejecución de otros principios. La vida es regida por principios y la vida económica está por lo tanto regidas por principios bíblicos.
La vida humana es una cadena de factores que no se pueden aislar. Muchos quieren aislar la vida económica de la vida espiritual, pero las dos están intimamente ligadas.
La Biblia nos habla del caso de una mujer, cuyo esposo era un buen siervo de Dios, fiel, entregado, dedicado a servir a Dios pero….Endeudado.

Veamos el pasaje:
“La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo:—Mi esposo, su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fiel al Señor. Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos. —¿Y qué puedo hacer por ti? —le preguntó Eliseo—. Dime, ¿qué tienes en casa?—Su servidora no tiene nada en casa —le respondió—, excepto un poco de aceite. Eliseo le ordenó:
—Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas. Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte. En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las vasijas que ellos le pasaban. Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él respondió: «Ya no hay.» En ese momento se acabó el aceite. La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: «Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos”. 2 Reyes 4:1-7

Cómo manejamos las finanzas y el tiempo determinan muchos factores en nuestra vida interna.

Hay un mundo interior que nadie ve, pero que se puede determinar por la forma que manejamos algunas cosas externa y dan indicativos claves en la vida de una persona, es la manera como administra su tiempo y su dinero.
Pablo dice en la iglesia de Efeso:

” Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor”.

Tres áreas en que se palpa el grado de sabiduría de una persona:

Relación con Dios.
Consejo.
Tiempo.
Dinero.
La Biblia muestra un caso muy significativo para ilustrar este tema.

Rescatando detalles que determinan factores randes:

La Mujer del Problema era la esposa de un siervo: “La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo”.

Suplicó: Llorar, gemir, clamar en desespero. Muchas esposas de siervos están llorando por dentro.
No tienen a quién ir, buscan un Eliseo. Sus problemas son muy grandes. Cuantas esposas de ministros quisieran expresar sus dolores pero lo callan.

El esposo de esta mujer fue un siervo de Eliseo. “Mi esposo, su servidor”.

Este hombre fue muy importante, estaba al lado de un líder muy influyente, conocía la Palabra de Dios, había visto el poder de Dios en acción y contempló la misericordia de Dios muy cerca de si. El peligro es movernos cerca del poder de Dios sin dejar que ese poder nos toque en la vida práctica.
El esposo de esta mujer era Fiel a Dios. “ y usted sabe que él era fiel al Señor”.

Reverente, temeroso, constante. Fidelidad necesita proyectarse más alla de simplemente demostrar que amamos lo que hacemos, sino que amamos a aquellos con quienes vivimos.

El esposo de esta mujer murió,

Sabemos que la pérdida de un ser querido es algo muy doloroso, pero el dolor aumenta cuando quién muere es el sustento o Proveedor principal de la familia. Hay dolores que son intensos pero que con el tiempo se atenúan pero hay dolores que con el tiempo se intensifican por que llegan mezclados con una estela de consecuencias que pudieron prevenirse y no se hicieron.

Este siervo de Dios era:

BUENO, JUSTO, FIEL Y ENTREGADO PERO………

ENDEUDADO.

Vivimos En una cultura donde las deudas forman parte regular de vida y hemos sido enseñados directa o indirectamente a desenvolvernos en esa esfera ignorando principios vitales que nos podrían liberar de dolores y quebrantos tanto personales, como familiares.

Veamos por un momento los elementos que pueden rodear una vida infectada por las deudas:

LA DEUDA NO SOLO ME ESCLAVIZA A MI EN VIDA, SINO A MI CONYUGE LUEGO DE MI MUERTE. “ Mi esposo ha muerto”.

Estoy llamado a ser una bendición en vida y una prolongación de esa bendición.
En mi muerte, jamás una maldición. Un factor determinante en la vida de toda mujer es búsqueda de su seguridad. No de riqueza, pero si de seguridad. No soy una isla, soy un continente, lo que no arreglo dentro de mi tarde o temprano afectará a quienes me rodean.

LA DEUDA ESCLAVIZA A MIS HIJOS. “Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos”.

Costumbre de ese tiempo con la deudas.
Al morir el esposo, la próxima fuente humana de provisión sería sus hijos, pero… Al ellos convertirse en esclavos por la deuda de su padre, esta mujer quedaría sin sustento.

El Problema que el esposo le dejo fue Cuadruple :

Familiar (Ese esposo muriówink,
económico (La familia quedó con deudas),
social (Sus hijos serían esclavos) y
ministerial (Una mancha en su ministerio que afectaría a sus hijos).
¿Qué estamos dejando a los hijos? Hay tres cosas que podemos dejarles:

1. Souvenir.

Muchos luchan y se desesperan en la vida solo por dejar bonitos recuerdos, pero los recuerdos no alimentan. Muchos ministros han dejando para su familia hermosos Recuerdos de lo que Dios hizo a través de ellos o en ellos.

2. Trofeos.

Otros trabajan hasta el cansancio, sacrificando a su familia para dejar trofeos. Sus diplomas, sus placas, sus reconocimientos, edificios, ministerios, programas etc… pero eso no alimenta ni sustenta a mi familia.

3. Herencia.

La herencia es lo más preciado. Cuando se habla de herencia acá no se esta hablando de una buena cuenta en el banco, aunque si se puede sería una bendición, pero por lo menos, lo mínimo que yo podría hacer es dejarles la herencia de una vida libre de deudas.

LA DEUDA CONVIERTE A MI FAMILIA EN OBJETO DE COMPASIÓN Y CARGA PARA OTROS.

“ y Eliseo le dijo: Qué puedo yo hacer por ti”.

Dios no nos ha llamado a levantar una familia que sólo inspire compasión, sino una familia que sea fuente de compasión. Cuando somos fuentes encontramos propósitos grande y hermosos, cuando somos objeto perdemos el propósito.
Dios le dijo a Abraham..” Te bendeciré (Objeto) y tú serás de bendición (Fuente) para las familias de la tierra.
Es muy triste encontrar aún familias cristianas o aún de ministros que solo inspiran compasión y además han llegado a ser una carga para otros.
LA DEUDA TERMINA DEJANDO A LA FAMILIA SIN NADA.

“le preguntó Eliseo—. Dime, ¿qué tienes en casa?—Su servidora no tiene nada en casa —le
respondió—, excepto un poco de aceite.

En términos modernos diríamos que la familia ya había sido embargada. Camas, mesas, sillas, TV, había sido ya recogido por los acreedores. Quizás las esposa y los hijos ya estaban durmiendo en el piso.
Nada, es nada. Excepto un poco de aceite.
La Biblia en el libro de proverbios habla claramente de la vida de quienes se convierten en fiadores.

LA DEUDA EXPONE A LA FAMILIA A LA DEPENDENCIA DE GENTE EXTERNA A LA FAMILIA.

Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas. Luego entra en la
casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas
aparte.

Esta mujer tuvo que depender de los vecinos para poder ver lo que más tarde sucedería.
La Biblia dice en Deuteronomio: “Tu prestarás, pero no pedirás prestado”.
Nunca podemos olvidar que siempre, aun cuando tengamos un buen trabajo tenemos que depender de Dios, pero tener que depender aún de gente extraña es doloroso, cuando eso sucede a consecuencia de una mala administración de nuestros fondos.
Sin embargo alguien podría decir, Bueno si es verdad, yo no he administrado bien, pero aún en medio de mis deudas yo he podido ver la provisión de Dios y aún milagros de Dios. Muy bien, pero acá esta la próxima:

LA DEUDA ME LIMITA A VER MILAGROS POR COMPASIÓN Y NO POR GLORIFICACIÓN.

En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las
vasijas que ellos le pasaban. Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le
pasara otra más, y él respondió: «Ya no hay.» En ese momento se acabó el aceite.

Esta mujer vió un milagro en medio de su necesidad.
Pero: Necesitamos entender esto: Hay dos tipos de milagros. Milagros por Compasión y Milagros por Glorificación.
Milagro por Compasión: es el que sucede para liberarme de mis angustias y dolores a consecuencia de mis malas decisiones, y Dios en su misericordia y compasión nunca nos deja, pero el milagro por compasión cesa cuando ya la necesidad esta cubierta.
Milagro por Glorificación: es el que sucede, primero para Glorificar a Dios y segundo para glorificar a los hijos de Dios.

Entendamos los que es Gloria: Gloria es calidad, excelencia, Peso, Valor. Los milagros por glorificación exaltan la calidad de Dios pero terminan exaltando la calidad de los hijos de Dios. Estos milagros continúan, como lo veremos más adelante. Los milagros por glorificación son una cadena continua de eventos que siguen el uno del otro y no vienen porque estoy en constante angustia y desvelo, no vienen luego tanto dolor y desesperación sino que suceden cada día. Ejemplo: El mana en el desierto. La provisión de ropa calzado en el desierto, etc.

Qué tu familia no sea de los ven milagros por Compasión, sino por Glorificación.
Hay gente que sigue caminos errados, porque simplemente vieron un milagro por compasión en un momento de dificultad y en la próxima oportunidad se lanzan en carreras locas esperado que Dios les haga el milagro. Un milagro por glorificación es el que determina una vida de calidad por vivir en los principios de Dios.

ENTONCES….¿QUÉ PUEDO HACER?

¿CÓMO HAGO PARA SALIR DE ESTA CONDICIÓN?

¿CÓMO SALIR DE UNA SITUACIÓN DE COMPASIÓN A LA GLORIFICACIÓN.

PARE YA LAS DEUDAS: No siga viviendo en ese ambiente. Decida hoy mismo no endeudarse más. Renuncie a todo lo que te puede endeudar más, Luego de esa decisión usted verá Milagros por glorificación.

SALGA DE LAS DEUDAS QUE YA TIENE Y PARA ESO COMIENCE CON LO QUE YA TIENE: “Tu sierva no tiene sino una vasija de aceite”. Algo tienes, quizás no tienes mucho, pero algo tienes y recuerda que Dios va usar lo poco que tienes, recuerda al niño con sus dos panes y peces. No necesitas mucho, sólo querer salir.
Y poner lo poco en las manos de Dios.

NO ESPERE QUE DIOS LO HAGA TODO…HAZ TU PARTE: “Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas.
Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte”. Nunca saldremos de ese ambiente si sólo esperamos que Dios haga milagros, pero no hacemos nuestra parte. Recordemos que Dios hará lo que yo no puedo, pero él jamás hará lo que yo puedo hacer.

OBEDEZCA LOS PRINCIPIOS DE DIOS:

“En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las vasijas que ellos le pasaban. Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él respondió: «Ya no hay”.

Esta mujer obedeció. Aunque no entendió todo, aunque el profeta no le dio detalles, ella obedeció.
Dios no siempre nos da detalles ni nos explica su plan, pero da instrucciones y lo que vale es cuanto obedezco. La Palabra de Dios tiene muchisima instrucción sobre las finanzas y necesito comenzar a vivir no según lo que el mundo dice, sino según lo que la Palabra de Dios dice.
Viva en los principios de Dios.
LA PROVISIÓN SOBRENATURAL LLEGA HASTA DONDE LLEGA MI PROACTIVIDAD.
“Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él
respondió: «Ya no hay.» En ese momento se acabó el aceite”.

Nunca olvidemos que hay un límite para todo en la vida.
Aún la manera como Dios opera tiene un límite.
Yo me detengo, Dios se detiene. Yo camino, él camina.
Hechos 12. El ángel limitó su acción en la cárcel donde estaba Pedro hasta que el se vistiera, se pusiera sus sandalias y lo siguiera.
COMIENCE A SER MÁS RESPONSABLE.

La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: «Ahora ve a vender el aceite, y paga tus
Deudas.

Ahora que el milagro sucedió y el aceite se multiplicó no espere que Dios se lo venda. Salga a vender. Toda la familia tuvo que trabajar intensamente para poder ver el milagro. El trabajo que el esposo debía de haber hecho a lo largo de los años lo tuvo que hacer la familia en pocos días. Muchos quieren ver milagros financieros sin botar una sola gota de sudor.
El aceite era un producto muy esencial: El aceite se podía vender fácilmente porque se usaba para cuatro cosas primordialmente: Como alimento, para alumbrar la casa, para ungir los cuerpos luego de bañarse y para ungir a los muertos. Por ello algunos creen que esta mujer guardaba el poco aceite que tenía últimas comidas o para ungir el cuerpo de sus hijos al morir o de ella.
Paga tus deudas. En otras palabras, no disfrutes el milagro en caprichos, se responsable. Uno encuentra gente a quien Dios les multiplica el aceite pero se olvidan de salir de las deudas.
CAMBIA TU ESTILO DE VIDA DE ACÁ EN ADELANTE.

“Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos”.

El milagro tiene un propósito, impulsarme a hacer mi parte. Anda y vende, paga y vive de lo que queda. Dios hizo su parte ellos tienen ahora que hacer la de ellos. Sino vendes no pagas ni comes. Cuatro verbos son claves en el verso 7. Anda…Vende..Paga…y Vive.
Qué Dios te ayude a dar los pasos de tu liberación económica. Recuerda que se vive por principios y no por emociones. Este es el primer día de tu liberación económica.

Que Dios te ayude el resto del camino.
Publicado por Hacia la cima / Byron Cano el 10/01 a las 01:12 PM
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Lunes, Abril 28, 2008

DEL NARCOTRAFICO A LOS PIES DE JESUS

TESTIMONIO
6 De Septiembre 1983
Primera Parte

ENGEL ARIZA, EX –CONVICTO EN LOS EE UU – HOY MINISTRO DE CRISTO


Es un privilegio poder testificar acerca de la bondad de nuestro Señor Jesús Cristo, y de Su misericordia para los que anduvimos en tinieblas.

Todo comenzó aquella mañana del 6 de septiembre de 1983. Cinco años antes de esta fecha tomé la decisión de cambiar el rumbo de mi vida ingresando a negocios de tráfico de droga. Tenía algunas ventajas que para ese entonces me facilitaron un rápido ingreso al negocio, pues hablaba fluidamente el idioma Inglés, tenía una buena educación y po-seía excelentes relaciones públicas.

Pude conocer hombres que en el transcurrir de los días delictivos obtuvieron fama en el mundo criminal, pero la mayoría de ellos fueron asesinados, otros están aún purgando condena, y unos pocos se reti-raron millonarios.

Regreso a aquella mañana del 6 de septiembre. Era la última ope--ración que decidimos efectuar. En ella pusimos todo nuestro empeño y operacionalmente fue un éxito. La heroína introducida en los Estados Unidos no pudimos mercadearla tan pronto como llegó pues nuestro comprador en Chicago - a través de nuestro contacto en Puerto Rico - tuvo problemas de arrestos federales en su grupo.

Uno de nuestros socios, el piloto que había volado desde Colombia a los Estados Unidos con la heroína camuflada en las alas de nuestro equipo Cesna se ofreció a ayudarnos en la venta, en lo cual estuvimos de acuerdo. Estábamos optimistas porque durante una semana estuvo negociando telefónicamente con el supuesto comprador que vivía en Georgia. Aquella mañana del 6 de septiembre sería nuestro día grande.

Bobby Jenkins, nuestro socio y piloto me llamó alrededor de las nueve de la mañana pidiéndome que estuviera con él al hacer la venta. Me negué a ello, pues en nuestro código de trabajo nunca negociá-bamos con alguien a quien no conociéramos ampliamente, lo cual en lo personal me libró siempre de muchos problemas. Obviamente, él tenía temor porque la transacción era de un millón y medio de dólares. Dos personas que trabajaban para mí me insistieron que fuese a respaldar a mi piloto en esa transacción, y yo acepté hacerlo.

Después que el piloto hizo algunas llamadas alrededor de las diez y media de la mañana desde su casa a los compradores, nos dirigimos al restaurante del Hotel Howard Jonson en Fort Lauderdale para arreglar los movimientos de entrega.

Llegamos al restaurante y nuestro piloto continuó con el trato. Quince minutos después las personas que estaban allí fingiendo ser clientes se levantaron empuñando sus armas, nos rodearon y declararon que estábamos arrestados.

Es difícil explicar cómo corren las emociones en esos momentos. Los fuertes y nerviosos gritos llenos de insultos de la policía son las tác-ticas de intimidación que usan cuando hacen sus arrestos. Se formó el gran alboroto en el hotel.

Fui arrestado a las once y media de la mañana bajo cargos de conspiración, tráfico y distribución de heroína. Mis brazos fueron espo-sados fuertemente a mis espaldas y fui sometido a un largo interro-gatorio. Después de mas de diez horas de investigación me condujeron a un Centro Correccional de Máxima Seguridad. Eran casi las 12 de la noche de ese 6 de septiembre. La guardia del Correccional después de tomar huellas y recibir bajo custodia mis pertenencias personales me entregaron entonces el uniforme de reo y después de ponérmelo, me guiaron a través de unos pasillos a la celda que me fue asignada. Aún recuerdo que era la 4B, en la Sección 6, y habían 8 celdas en total.

A la mañana siguiente me llevaron a la Corte Federal.

Después que la Juez escuchó los cargos de acusación de parte de la Fiscalía me fijó una fianza de un millón de dólares que por supuesto, yo no tenía. Después de esta audiencia me regresaron al Correccional y me prometieron que para mi próxima audiencia me asignarían un Defensor Público.

Meditando en ese momento en mi delito, yo sabía claramente que no existía ninguna posibilidad de recobrar nunca mi libertad puesto que mi ofensa federal por tráfico de heroína era algo grave en los Estados Unidos. Esa mañana, en la Corte, aún sabiendo el problema en que me encontraba me sentía tranquilo en mi espíritu. Usted puede preguntarse lo siguiente: ¿cómo puede un hombre frente a circunstancias tan adver-sas mantenerse tranquilo? ¿Cómo puede un hombre estar sosegado en semejantes circunstancias?

Déjeme compartir con usted la razón de mi sosiego. Después de la medianoche del día que fui arrestado ese 6 de septiembre y haber pasado por todos los procesos normales de ingreso a la prisión uno de los carceleros me condujo a la celda que me asignaron. Era como la una de la madrugada cuando la reja de mi celda se cerró detrás de mí. Nunca podré olvidar el ruido fuerte y seco de esa reja. Creo que todo hombre que ha pasado por una experiencia carcelaria conoce perfectamente esa clase de ruido.

Minutos después de haberse alejado el guardia comencé a caminar por la estrecha celda donde solo había una dura cama de hierro y un inodoro blanco. Sobre la cama, una sábana doblada en lugar de almo-hada. Había una pequeña claraboya por donde penetraba el escaso res-plandor de un farol externo.

Pasaron como quince minutos. Luego, a mi celda, entró un destello de luz que desapareció rápidamente.

Sé que fue algo sobrenatural. Mis piernas se debilitaron al instante. Caí de rodillas. No pude evitarlo. Alcé instintivamente mis manos y lágri-mas comenzaron a caer sobre mi rostro. Lloraba como un niño.

No lloraba por temor a lo que me esperaba. Yo estaba preparado como cualquier narcotraficante a enfrentarme a la ley el día que fuera arrestado. Lo que sí sabia era que algo interno estaba ocurriendo dentro de mí y yo no podía controlarlo.

En esta maravillosa experiencia que me estaba aconteciendo co-mencé a hablar con El, con el Dios que solo de oídas conocía.

Después de esta experiencia sobrenatural me puse de píe. Busqué mi cama y me senté. Había sido un día de mucha tensión. Estaba can-sado. Hambriento.

Entonces decidí acostarme.

Al poner mi cabeza sobre la sábana que estaba allí doblada algo me golpeó.

Levanté inmediatamente la sábana y debajo de ella estaba una Biblia. Cuando la vi me alegré inmensamente. La tomé en mis manos y me puse nuevamente de píe acercándome a la escasa luz que penetraba en mi celda.

Abrí desesperadamente esa Biblia y al abrirla Dios me llevó al Salmo 27 donde leí:

"JEHOVÁ ES MI LUZ Y MI SALVACIÓN; ¿DE QUIÉN TEMERÉ? JEHOVÁ ES LA FORTALEZA DE MI VIDA; ¿DE QUIÉN HE DE ATEMORIZARME? CUANDO SE JUNTARON CONTRA MÍ LOS MALIGNOS, MIS ANGUSTIADORES Y MIS ENEMIGOS, PARA COMER MI CARNE, ELLOS TROPEZARON Y CAYERON".

Leí hasta el alba y luego el sueño me venció.

Pero después de acostarme, tuve una visión de sueños de esta manera:

"Caminaba por un valle hermoso iluminado por una luz que no era la del sol. Iba cabizbajo y triste. De pronto vi. los pies de alguien y me detuve, alcé mi rostro y entonces lo vi. Era un hombre de aspecto dulce y amable. Me preguntó: ¿Adónde vas? Le respondí: No sé. Entonces, extendiendo su mano, me entregó una pala y me dijo: Cava! Entonces comencé a cavar y al hacerlo encontré enterrado allí unos pergaminos. Los tomé en mi mano y le dije a El: Son unos pergaminos. Y El me dijo: Sí, son pergaminos, tienes que cavar diez hoyos y en cada uno encontrarás un rollo de pergaminos. Me puse inmediatamente de pie y me quedé mirándolo. Su rostro era peculiar, sus ojos miraban como ningún hombre mira, y su leve sonrisa era grandemente bondadosa. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse de mí. Mientras se alejaba yo quería correr tras El. Luego, vi que se detuvo. Se volteó y me miró. vi su sonrisa y había tanto amor en El cuando sonrió. Y luego, desapareció."

Solo quiero glorificar el nombre de nuestro Dios, mostrando la ma-nera en que El vindicó el Salmo 27: Joseph Price, el sargento federal que había dirigido mi arresto fue arrestado quince días después bajo los mismos cargos que la Corte Federal de los Estados Unidos tenía contra mi. Dios, en forma inexplicable, había preparado a este hombre para to-mar mi lugar.

El era el testigo principal de la Fiscalía, y el gobierno no lo pudo usar en mi contra debido a que este agente había perdido todo privilegio y credibilidad federal.

A los cinco meses de mi arresto, la Corte Federal después de una serie de arreglos con mi abogado tuvo que darme mi libertad condicio-nal y anular la fianza de un millón de dólares.

SEGUNDA PARTE

En la primera parte de mi testimonio terminé diciendo que a los cinco meses después de mi arresto la Corte me otorgó libertad condi-cional. La fianza de un millón de dólares que me habían puesto se redujo a la firma de un fiador, mi amigo Henry Vega y a la mía. Pues al haber transcurrido mas de 120 días sin que la Fiscalía me trajera a juicio y me condenara la ley automáticamente obligaba al Honorable Juez Sr. Clyde Atkins a liberarme de la cárcel por requerimiento de mi abogado, el señor Gerardo Remy.

Teniendo ya una relación íntima con mi el Señor Jesús y estando en mi tercer día de ayuno, oí la voz de uno de los guardias diciéndome que recogiera mis pertenencias porque estaba libre.

Era el mes de Enero de 1,984. El clima en Florida estaba bastante frío. No tenía dinero conmigo. No tenía un abrigo. No tenía ropa. Había perdido mi automóvil y mi apartamento. Días antes de salir de la prisión hice algunas llamadas a algunos amigos pero sin ningún resultado. Pero al salir de la cárcel llamé a mi socio cubano llamado Ricardo Gaetano y su esposa Deisy me contestó.
Después de saludarme me puso en espera mientras él venía a hablar conmigo. Llego a este detalle solo para comentar que con este socio tenía ciertas inversiones en común: un barco, un yate y dinero de un último negocio que hicimos todo lo cual ascendía a más de cuatro-cientos mil dólares.

Mientras esperaba que Ricardo viniera al teléfono, tiritando de frío dentro de la cabina telefónica desde la cual estaba llamando, gracias a que un guardia me regaló $0.25 para hacer dicha llamada, sentí una voz casi audible que me dijo: ¿No te he sacado de la inmundicia? ¡No to-ques ni pienses mas en ese dinero!

Colgué inmediatamente el teléfono. Pedí perdón al Señor. Luego lla-mé a mi amigo Henry Vega y le pedí el favor de recogerme frente a la cárcel sin saber adónde iba a dormir esa noche.

Déjeme explicar otro tanto más sobre el agente federal que me arrestó, el Sargento Joseph Price. Cuando vi en la televisión la noticia sobre su arresto, quince días después que él efectuó el mío, quedé impresionado.

Jamás hubiera pensado que ese hombre era un traficante de drogas. Al día siguiente de su arresto uno de los reclusos se acercó a mi celda a las seis de la mañana y me dijo: - Colombiano, levántate y mira a quien tienes de vecino – Le pregunté: ¿A quién? Me respondió: - A Joseph Price.

En ese momento no sentí nada en contra de ese hombre, excepto pena por el error que él había cometido. Esa misma mañana, desde mi celda, llamé al sargento Price.

Después de llamarlo dos veces me preguntó: ¿Es usted el señor Ariza? No nos podíamos ver los rostros.

Le dije: - Sí. Le pregunté qué había pasado y me dijo: - Errores. Luego agregó lo siguiente: - Recuerdo su arresto. Usted parece un buen hombre solo que se equivocó de negocio, además, usted no va a tener problemas con su juicio porque la mercancía que llegó al laboratorio, fue una mercancía diferente a la suya - Aproveché esta conversación para decirle que yo estaba muy agradecido con él por haberme arrestado porque esa misma noche yo había tenido una experiencia con Dios en esa celda, que había encontrado allí una Biblia y que me sentía muy contento. El se alegró mucho y me pidió que orara por él, por su esposa y por sus hijos. Esa tarde y el día siguiente jugamos ajedrez de una celda a la otra. Los otros reclusos que veían esto se burlaban. Lo que ellos no entendían era que algo había sucedido dentro de mí.

Como dije anteriormente, salí en libertad condicional. Esto me re-quería llamar dos veces por teléfono a la Oficina de Probatoria, además de ir a firmar dos veces un libro que garantizaba mi presencia física en el país.

Aún cuando todo eso estaba bien, mis problemas personales continuaban. No tenía dinero, no tenía trabajo, no tenía casa. Un amigo me abría por las noches el carro de su mamá para que yo durmiera allí pero a las seis de la mañana regresaba a abrirlo para que yo saliera. Me acerqué a la Iglesia Bautista para pedir ayuda y no la recibí. Eso no indica que ellos no ayuden, simplemente era un trato de Dios conmigo. Sin embargo, Dios me abrió un lugar donde pasar la noche. El hermano Armando Rodríguez abrió la primera radio cristiana en Miami (Radio Hispano Cristiano) en el horario de 10:00 PM a 6:00 AM, y allí pasaba la noche ayudando en la emisora y teniendo compañerismo con los hermanos.

Después de un largo mes de estar sobreviviendo así, conocí en la Emisora al hermano Rafael Maldonado, uno de los cuatro ancianos de una pequeña congregación apostólica. Este hermano me llevó esa misma noche a su apartamento y me acomodó en la mejor cama sobre la cual he dormido en mi vida, ya que llevaba mas de siete meses sin dormir en una cama normal.

No solo me recogió en su casa, sino que me dijo lo siguiente: “Engel, creo que usted debe descansar un poco. Quédese aquí tranquilo el tiempo que sea necesario. Lo que está en la refrigeradora tómelo con confianza. Pero lo mas importante es que usted ore y estudie. No necesita ir a un Instituto Bíblico. Aquí tiene mi biblioteca. Estudie las Escrituras y anote lo que no entienda para que lo estudiemos por la tarde cuando yo regrese del trabajo. Aquí hay libros de Teología, Herme-néutica, Evangelismo, en fin, estudie lo que desee. Prepárese. Dios tiene un plan para usted”.

Así comenzó el Señor a obrar en esta nueva etapa espiritual en la cual entraba. Junto a estos cuatro varones del Señor y en esa humilde congregación apostólica, mi vida espiritual fue impactada por el amor genuino que fluía en medio de ellos.

Esa fue mi primera experiencia sobre la definición de vida eterna. Pues vida eterna es vivir para los demás. Tres años después el Señor me llamó a Su ministerio.

Yo debía continuar reportándome a la Oficina de Probatoria como dije anteriormente y la Corte me notificaría sobre las audiencias finales. A los dos años Probatoria me dijo que ya no era necesario continuar reportándome con ellos. El tiempo continuó pasando y yo continuaba creciendo en el servicio del Señor.

Mi caso aún estaba abierto pero la Corte Federal no me citaba aún y eso no lo podía comprender. De tal modo que comencé a orarle al Señor para que El me guiara porque ya habían transcurrido ocho años de estar en la nación bajo libertad condicional. Durante todos estos años viajaba cada dos meses a Nueva York y otros lugares para ministrar al Señor y participaba en el Ministerio de Prisiones predicando cada quince días en el Penal de Indiantown en Florida e hice parte de los ministros miembros de la Coalición de Miami para una Comunidad Libre de Drogas. Allí alternaba con Jueces, Fiscales, Detectives y Policías que no sabían nada sobre mi vida pasada y aportaba como muchos mis ideas sobre el pro-blema de drogas que sufrían las comunidades. Marilyn Wagner era en ese entonces la Directora de la Coalición.

Como el espacio no es suficiente para continuar con tantos detalles resumiré lo que sucedió después de orar y pedirle a la iglesia que pastoreaba que también oraran por mi caso federal que estaba muy extraño.

Escribí una carta al Juez Atkins. A los treinta días me respondió diciendo que el archivo de mi caso se había extraviado y que fue en-contrado en Atlanta, pero que terminara cualquier asunto personal que tuviera porque la Oficina de Alguaciles me visitaría para detenerme y traerme a la Corte.

Dos semanas después dos alguaciles vinieron a mi apartamento. Fueron muy amables. Me expresaron el motivo de su visita. Les dije que ya lo sabía. Luego agregaron lo siguiente: “Sabemos que usted es ahora un pastor y no quisiéramos detenerlo aquí. ¿Por qué no llama a alguien de confianza para que traiga su carro de regreso y poder así detenerlo fuera del edificio?”. Dios siempre tiene un trato especial, muchas veces, con sus hijos. De esta forma regresé a la Corte Federal frente al Honorable Juez Atkins.

Para que la Fiscalía cerrara el caso tuve dos opciones: Declararme INOCENTE y recomenzar el juicio o declararme CULPABLE. Me declaré culpable porque realmente yo fui culpable delante de Dios por haber ele-gido vivir fuera de sus leyes. Pude posiblemente ganarle el juicio a la Corte pero nunca iba a salir inocente delante de Dios por mentiroso.

Para cerrar el caso, al Juez Atkins solo lo quedó la opción de re-gresarme a la prisión por el término de noventa días.

Regresé gozoso a la cárcel y comencé a predicar esta vez el Evan-gelio de Jesús Cristo. Un grupo de hermanos reclusos creyeron en el Calvario de Jesús.

Al pasar los noventa días yo debía salir aunque no tenía mucha prisa. Estaba contento de servirle también allí al Señor Jesús. Esta vez la Corte volvió a errar. No me asignó un abogado defensor y los noventa días se convirtieron en ciento veinte días. Pero el Señor Jesús cuidaba la Iglesia en Miami y ellos continuaban orando por mí.

Un compañero de prisión me habló sobre su abogado que venía a visitarlo al día siguiente. Al decirme su nombre supe que su abogado fue el Fiscal que me acusó en mi caso. Ahora el señor Hershey no era ya un Fiscal de la Corte sino que tenía ahora su propia Oficina Legal.

Le pedí a mi amigo que me dejara hablar con el señor Hershey ese día. Cuando me tocó el turno de hablar con él y me vio se acordó inmediatamente de mí. Habían pasado ocho años. Y me dijo: ¿Otra vez en problemas, señor Ariza? El mismo hombre que Dios usó como un Fiscal en contra mía fue el mismo abogado defensor que el mismo Dios usó para para sacarme de la prisión esta vez, pero que por cuestiones técnicas él mandó a su asistente. Tres días después de hablar con el señor Hershey, el juez Atkins me absolvió finalmente del caso.

Era un hombre libre y sin ninguna deuda federal pendiente con los Estados Unidos de América. El juez puso públicamente en alto mi con-ducta en la Sala y aseguró que nunca en su carrera judicial había tenido un caso tan singular de un reo como yo.

Sucedieron dos cosas interesantes ese día: el Juez Atkins le dijo a los alguaciles que no necesitaban traerme delante de él porque habiendo investigado sobre mí, sabía que yo era un hombre nuevo y que fueran a anunciarme su veredicto a mi favor y en segundo lugar, los alguaciles me dijeron: Puedes irte. Estás libre. Y no se dieron cuenta que salí a la calle con el uniforme de la cárcel, lo cual es prohibido. Lo importante no es llegar a oír que el hombre nos diga que somos libres, aunque eso es una buena noticia para cualquier reo, sino que es mas importante oír al Señor Jesús decirnos: VETE Y NO PEQUES MAS, NO SEA QUE ALGO PEOR TE SUCEDA.

TERCERA PARTE

En la segunda parte testifiqué sobre la forma misericordiosa y compasiva de cómo el Señor terminó cerrando el caso federal. Y final-mente quiero mostrar finalmente en esta tercera parte del testimonio lo que nuestro amado Salvador y Señor Jesús Cristo ha hecho conmigo después de salvar mi alma.

Al haber concluido esos diez años después del llamamiento, co-mencé fervorosamente a orarle al Señor para que me mostrara adonde quería El que yo le sirviera fuera de los Estados Unidos.

Meses después, un nuevo convertido de origen salvadoreño vino a la iglesia que pastoreaba en la ciudad de Miami. En uno de los servicios el Señor habló en lenguas e interpretación por medio de un hermano y dijo que el país adonde El quería que yo fuera era El Salvador.

En tres meses terminaron todos los preparativos de mi viaje hacia este país. Uno de los hermanos en Miami quiso apoyar un proyecto de inversión que respaldara la obra misionera en El Salvador, así que invir-tió un capital de $40 mil dólares aproximadamente y llenó un contenedor de 20 pies con accesorios y computadoras para que el hermano sal-vadoreño, quien había llegado a nuestra iglesia, se viniera conmigo y se encargara de la distribución.

El se encargaría de abrir una tienda para vender computadoras y accesorios. Y para hacer corta esta tercera parte que podría ser un poco larga, resumo que el hermano nos engañó y todo el contenedor desapa-reció y quedamos en un país sin personas conocidas, sin amigos y sin familia, pero Dios nos ayudó, nos abrió puertas y sobrevivimos hasta fundar una Agrupación Misionera en Centroamérica desde la cual sirvo a los propósitos para los que fui escogido por Dios.

Quiero confesar que uno de los daños más grandes que recibí del narcotráfico fue la pérdida de mi primer matrimonio. Pero la misericordia de Dios me concedió volver a tener una familia en El Salvador y encausó mi vida dándome la oportunidad de vivirla honestamente.

Agradezco la paciencia que el lector tuvo al leer todas estas pági-nas que mostraron el delito radiografiado del narcotráfico y de la tremen-da complejidad del mismo.
Las páginas de Reflexiones leídas son simplemente la percepción de una profunda experiencia personal.
Nada extraordinario hay en ellas, pero lo que sí es extraordinario fue el testimonio de cómo Dios rescató mi alma perdida sacándola del lodo cenagoso. Lo único que El quiere es rescatarnos de la insensatez de la vida para traernos a un mundo de bendiciones en donde una vida justa nos haga brillar junto a los hombres honestos y honrados de cora-zón. Que Dios te bendiga por medio de Su Hijo Jesús Cristo.


PERDON


QUIERO PEDIRLE PERDÓN AL PRESIDENTE DE COLOMBIA,
SR. ALVARO URIBE VÉLEZ Y A MIS COMPATRIOTAS
POR INVOLUCRARME EN LA ACTIVIDAD DEL
NARCOTRÁFICO.

QUIERO PEDIRLE PERDÓN AL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS,SR. GEORGE W. BUSH Y A SUS CONCIUDADANOS POR HABER CONSPIRADO, TRAFICADO Y DISTRIBUIDO DROGAS EN ESA NACIÓN.

QUIERO AGRADECER AL PRESIDENTE DE EL SALVADOR,
SR. ELÍAS ANTONIO SACA, A SU GOBIERNO Y CIUDADANOS POR DARME LA OPORTUNIDAD DE RESIDIR EN ESE PAÍS Y SERVIRLE A LOS HERMANOS SALVADOREÑOS
EN LA MEDIDA EN QUE DIOS ME LO HA PERMITIDO.

ENGEL ARIZA PEÑA
MINISTRO DEL EVANGELIO
Publicado por ENGEL ARIZA el 04/28 a las 10:15 PM
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